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sábado, abril 04, 2009

Lección de Música* (Charles Bukowski)


La música clásica era mi principal refugio. Escuchaba la mayor parte de ella en la radio, y sigo haciéndolo. Y nunca deja de sorprenderme, incluso ahora, cuando oigo algo fuerte y nuevo que no había oído antes, y ocurre bastante a menudo. Mientras escribo esto estoy escuchando en la radio algo que no había oído hasta ahora. Me regalo con cada nota como un hombre hambriento de una nueva oleada de sangre y significado, y ahí está. Toda esta masa de música sublime, siglos y siglos de música, me deja completamente maravillado. Debe de ser que una vez vivieron muchos grandes espíritus. No me lo puedo explicar, pero es mi gran suerte en la vida tener esto, sentir esto, alimentarme de ello y celebrarlo. Nunca escribo nada sin la radio puesta, con música clásica sintonizada; siempre ha sido parte de mi trabajo, escuchar esta música mientras escribo. Quizá, algún día, alguien me explique por qué una parte tan grande de la energía del Milagro se encuentra en la música clásica. Dudo que alguien me lo diga alguna vez. Siempre tendré que preguntármelo. ¿Por qué, por qué, por qué no hay más libros que tengan ese poder? ¿Qué le pasa a los escritores? ¿Por qué hay tan pocos buenos?

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*Tomado de la Revista Pauta, vol. 92, octubre-diciembre de 2004 (originalmente publicado en Bukowski, C. El Capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco. Anagrama, 2000)

Bach, Variaciones Goldberg, interpretadas por Glenn Gould

lunes, enero 12, 2009

Kandinsky y Schoenberg

Sin duda una de las relaciones artísticas más interesantes en la época de las vanguardias se dio entre dos de los correligionarios del movimiento expresionista. Uno era músico y el otro pintor; sin embargo, tanto el uno como el otro entendían y practicaban el arte de una manera total (o al menos esa fue su aspiración). Schoenberg, una de las figuras más importantes de la música en el siglo XX, desarrolló también algunas habilidades pictóricas, y Kandinsky (uno de los fundadores del expresionismo abstracto) tocaba el cello y el piano. Se podría decir que Schoenberg plasmó en su música aquellas imágenes abstractas que podían dilucidarse como colores y formas; y a su vez Kandinsky blandió con su pincel todo tipo de sonidos en el lienzo. Kandinsky sentía una enorme admiración por Schoenberg, lo cual puede reflejarse en su tratado De lo espiritual en el arte:

Schönberg presiente claramente que la libertad total, medio necesario en el que ha de desenvolverse el Arte, no puede ser absoluta. A cada época le corresponde un nivel determinado de esta libertad, y ni la fuerza más genial podrá escapar de sus límites. Pero este determinado nivel ha de ser alcanzado, y de hecho se llega a él ¡a pesar de todas las resistencias que se le opongan! También Schönberg intenta agotar esta libertad, y en su camino hacia la necesidad interior ha descubierto ya verdaderas fuentes de nueva belleza. La música de Schönberg nos introduce en un nuevo terreno, en el que las vivencias musicales no son ya acústicas, sino puramente anímicas. Es el comienzo de la música del futuro.
La próxima vez que escuchen una obra de Schoenberg recuerden las imágenes de Kandinsky, y cuando admiren uno de los fabulosos cuadros de éste último, que sus oídos no los engañen, son los sonidos de Schoenberg que deambulan en el espacio.

Estrellas, de Kandinsky

Fantasia Op. 47, para violin y piano
interpretada por Glenn Gould y Yehudi Menuhin (todo un deleite)

[este post está relacionado con el anterior]