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martes, abril 20, 2010

Zozobra de las Vibrazonas* (de Heriberto Yépez)

El resquebrajado recuerdo de un aleteo
La pura imagen mental de su actividad pretérita
Es la salvación de la libélula.

La luna sin su brillo: piedra difunta, rictus que circula.

Una campana imaginada (a veces) basta.

Para que la piel murmure su desmoronamiento.

Una muralla se ablanda por una sombra.

La fantasía de un combate vivo
es el último eco
en el cráneo roto
del guerrero muerto.

(Somos) La petrificación de un canto.

Partitura endurecida.

La piedra rechaza toda brujería.


[Su fijadura prohíbe] )(sensaciones ondulantes)(

Ella T,O,D,A, es pensamiento. Dura.

La sílaba ya sólida
                           se pasita
hasta tomar la forma
                               de una última letr
                                                        a.

El helecho deviene esqueleto.

Posdata:

Es así como la música reverbera

De uno a otro:

Diapasiones.


___________
*Publicado en la revista Pauta No. 112, Octubre - Diciembre de 2009

György Ligeti, Continuum para clavecín, interpretada por Elisabeth Cojnacka

miércoles, diciembre 23, 2009

Doce razones por las que no escucho ópera (de Eusebio Ruvalcaba)

Como cada diciembre, un gordo llega y nos colma de regalos, ¿no es así?... bueno, no; pero yo sí les dejo un regalito que descubrí en un libro de Eusebio Ruvalcaba, genial escritor, ensayista, poeta, pero sobre todo, melómano; ya que además fue hijo de músicos, su padre fue el gran violinista (primer violín del Cuarteto Léner), Higinio Ruvalcaba.

El siguiente texto lo añado textual porque me parece muy entretenido e informativo, además porque me sentí extrañamente aludido e identificado en él. Dice así:

Doce razones por las que no escucho ópera*

Para Aída Aguilar


1. Por ignorante.
2. Porque cuando le preguntaron a Brahms la razón por la que no había compuesto ópera, respondió sin más: «Hay dos cosas que nunca haré: casarme y componer una ópera». Como mero escucha, yo me sumo a las preferencias brahmsianas, aunque demasiado tarde en cuanto al matrimonio.
3. Porque no creo nada de lo que está pasando en el escenario.
4. Por que no tengo paciencia para escuchar una historia que avanza a pasos de tortuga.
5. Porque musicalmente la ópera nunca me dará lo que me da la música de cámara: la intimidad, el recogimiento y el alborozo individual, ni tendrá jamás esa inmutable capacidad de permitirme mirar hacia dentro de mí, gozar la música en el sentido más profundo, reconciliarme con la vida y agradecer el hecho de estar vivo. Algo que solamente leyendo El sermón en la montaña es posible obtener, en mi caso.
6. Porque el mundillo de la ópera inequívocamente me remite al taurino.
7. Porque, por regla general, las sopranos son incapaces de sentarse a escuchar respetuosamente un cuarteto de cuerdas -bueno, ni siquiera irrespetuosamente.
8. Porque la voz la prefiero un millón de veces a través del género lied o bien de la música sacra, géneros antitéticos de la ópera.
9. Porque las oberturas me parecen tan increíblemente bellas, digamos perlas en las que está concentrado todo el arte de la música; creo que las oberturas son la mejor puerta de entrada a la música. Las oberturas me dan todo. Su unidad es perfecta, principian y terminan de un modo expedito, nada en ellas sobra o falta. Por lo que me pregunto: ¿cómo voy a ser capaz de ponerme a escuchar una ópera, que musicalmente constituye lo opuesto de la obertura? En otras palabras, ¿cómo podría pasar de un poema a una telenovela sin alterar mi sistema nervioso, terminar psicotizado, salir a la calle y asesinar a una piadosa ancianita?
10. Porque los atrilistas de una orquesta sinfónica no tienen nada que ver con el divismo de los cantantes; antes bien, los tenores y sopranos que se dignan dirigirles la palabra a los músicos del foso se cuentan con los dedos de la mano. Desde luego, esto no tiene nada que ver conmigo, porque ni soy músico ni toco en una sinfónica, pero lo saco a colación nomás por no dejar.
11. Porque solamente se puede gustar de un género como la ópera -o como cualquier género- cuando se lo mama desde niño, desde el vientre materno, y en mi casa nunca se escuchó más que música de cámara.
12. Porque prefiero vivir con esa laguna en mi cultura. Después de todo, no deja de ser excitante saber que hay una puerta cuyo umbral uno nunca se atreverá a cruzar.

___
* Tomado de Con los oídos abiertos. Aproximaciones al mundo de la música (2002). Paidós Amateurs.


Eusebio Ruvalcaba

Este post no es para desdeñar a la ópera, yo mismo he intentado escuchar diversas óperas y, en ocasiones, lo he logrado. He visto al menos media docena de óperas en formato DVD, y quizá dos o tres no me han conducido al reino de Morfeo.

También existen algunas óperas contemporáneas cuyo trama es mucho más interesante que aquellas óperas decimonónicas. 

Quizá es por eso que la mayoría de los cantantes y productores de ópera, programen más conciertos con las Arias aclamadas y concidas, que esas costosas producciones a las que sólo asiste gente con muchos recursos, pero con pocas covicciones con respecto al arte y la música.

viernes, julio 31, 2009

Intervalo vacuo

Del ruido
                al silencio
hay un
               fragmento
de la
                nada

en ese abismo
                  de
                     sombras
pernocta
              un murmullo
que no
                sale
de tu
                 boca

Del ruido
                al silencio
hay un
          intervalo
                        vacío

es un
        sonido
                  inconexo
que sólo
           escuchan
                los ciegos

Oliver Messiaen, Quatuor pour la fin du temps, III. Abîme des oiseaux, interpretado por el Cuarteto Messiaen

lunes, junio 22, 2009

Escucha... El grito del silencio

Este martes (23 de junio) a las 7pm (GMT -5:00) en El grito del silencio:

Especial Guitarra Contemporánea (en homenaje a Leo Brouwer, quien dará clases magistrales de guitarra en la Ciudad de Puebla):

Leo Brouwer
(Tercer movimiento de su Sonata para guitarra, interpretada por Graham Anthony Devine);
Giacinto Scelsi (Ko-Tha - tre danze di shiva per chitarra trattata come uno strumento a percussione - II, interpretada por Michael Kiedaisch)
Giacinto Scelsi (
Improvisation X para guitarra, contrabajo y trombón, interpretado por Michael Kiedaisch, Stefano Scodanibbio y Michael Svoboda)
Badi Assad (Libra Sonatine, Fuoco de Roland Dyens);
Al Di Meola (Tema de María, de A. Piazzolla);
Eduardo Isaac y Badi Assad (Fragmento de Köln Concert de Keith Jarrett)
Sérgio & Odair Assad (Zita, de la Suite Troileana de A. Piazzolla);
Eliot Fisk (Capricho No. 5 de N. Paganini, arr. para guitarra)
Omaggio a Berio (Experimento sonoro que utiliza obras de Michel Chion, Luciano Berio y Heitor Villa-Lobos)
y muchos ruidos más...

por Hambre Radio


Escúchalo también este jueves (25 de junio) a las 7pm (GMT -5:00) por Radio Rebumbio 

¡ESCUCHA!...



El Grito del Silencio
[donde la radio hace ruido]
un espacio para los oídos que escuchan
Escúchame todos los martes de 7 a 8 pm (GMT -5:00), por Hambre Radio (http://www.hambreradio.net/)

...y los jueves de 7 a 8 pm (GMT -5:00), por Radio Rebumbio
(
http://www.radiorebumbio.com/)


Música experimental

Arte Sonoro
Radioarte
Música Electroacústica y Electrónica
Jazz
Rock experimental
Y más ruidos...

miércoles, junio 03, 2009

El grito del silencio (Especial voces contemporáneas)

El Grito del Silencio

Programa especial dedicado a los cantantes contemporáneos.

El grito del silencio (Cantantes contemporáneos, parte 1)
Urcloud.com
[Duración: 33 minutos]
Fátima Miranda, Demetrio Stratos y Cathy Berberian

El grito del silencio (Cantantes contemporáneos, parte 2)
[Duración: 27 minutos]
Badi Assad, Diamanda Galás, Meredith Monk, Dawn Upshaw


jueves, mayo 07, 2009

Estudio en grises* (de Alberto Blanco)

a Claude Debussy

La danza de las teclas es el velo
de aquel paisaje gris que se adivina
detrás de la ventana que ilumina
al pianista y al piano frente al cielo

En otro piano despertó el anhelo
que hoy ya toca a su fin cuando declina
la tarde donde el sol se difumina
como un paisaje impresionista al vuelo

París de cielo gris y piedra gris,
de nubes blancas y de bocas rojas
como un lugar común que para mí

Ha dejado de ser sólo un Matisse,
sólo un Utrillo más donde las hojas
secas recuerdan siempre a Debussy.
_____________________________
*Blanco, A. (2005). Música de cámara instantánea. CONACULTA


Arturo Benedetti Michelangeli (1920-1995) interpreta Reflets dans l'eau de Claude Debussy

miércoles, abril 22, 2009

L'après-midi d'un faune

Caricatura de Mallarmé como un fauno

Ces nymphes, je les veux perpétuer.
Si clair,
Leur incarnat léger, qu'il voltige dans l'air
Assoupi de sommeils touffus.
Aimai-je un rêve?
Mon doute, amas de nuit ancienne, s'achève
En maint rameau subtil, qui, demeuré les vrais
Bois même, prouve, hélas! que bien seul je m'offrais
Pour triomphe la faute idéale de roses.
"L'après-midi d'un faune", Stéphane Mallarmé


Debussy fue sin dudas el compositor más importante de su generación, y uno de los más innovadores en el periodo que comprende el fin del siglo XIX y principios del siglo XX.

Sus parámetros compositivos no sólo se ajustaron perfectamente a la época del Impresionismo y el Post-impresionismo pictórico, además del movimiento Simbolista en la literatura, sino que fueron una renovación total en el sistema de composición. La paleta de colores que añadió fue un respiro para ese exceso de dramatismo que pregonaba la escuela alemana abanderada por Wagner y Strauss.

Como buen Impresionista, a Debussy le gustaba la poesía de sus contemporáneos, y entre estos su favorito era Mallarmé. Cuando este notable poeta escribió L'après-midi d'un faune (La siesta de un fauno), en 1876, Debussy se sintió tan extasiado e inspirado, que decidió musicalizar ese sentimiento. Fue así que varios años después, en 1892, compuso una de sus obras más celebradas, el Prélude à l'après-midi d'une faune; obra que cautivó a muchos, e incluso al mismo Mallarmé, quien le escribió:

¡No esperaba nada semejante! Esta música prolonga la emoción de mi poema y describe la escena más vividamente que el color... Su ilustración de La siesta de un fauno no presenta ninguna disonancia con mi texto, excepto para ir más allá, y penetrar la nostalgia y la luz, con finura, con desazón, con riqueza.
La pieza en sí no es programática, sino una adaptación muy libre del sentimiento que invadió a Debussy al leer este poema. De hecho el mismo Debussy escribió en el programa del estreno de la obra lo siguiente:
La música de este Preludio constituye una ilustración muy libre del hermoso poema de Mallarmé. De ningún modo pretende ser una síntesis de este último. Se trata más bien de las escenas sucesivas a través de las cuales pasan los deseos y los sueños del fauno en el calor de su siesta. Luego, cansado de perseguir el tímido vuelo de las ninfas y de las náyades, sucumbe a un sueño embriagador, en el que por último puede realizar sus sueños de posesión en la naturaleza universal. 
Profundo, ¿no es así?

Mejo escúchenlo, y de manos de una de las mejores batutas de la historia, Leopold Stokowkski (el mismo que alguna vez dirigió a Rachmaninov en los años 30), quien dirigió esta magnífica obra en 1972.


martes, abril 14, 2009

Hika* (de Alberto Blanco)

a Leo Brouwer

Mariposa
que se posa:
hojas secas.

Hojas secas
que se elevan:
mariposa.
________

* Blanco, Alberto. (2005). Música de cámara instantánea. CONACULTA.


Leo Brouwer, Hika (a la memoria de Toru Takemitsu), interpretada por Roman Viazovskiy

Ver también And then I knew't was the wind

sábado, abril 04, 2009

Lección de Música* (Charles Bukowski)


La música clásica era mi principal refugio. Escuchaba la mayor parte de ella en la radio, y sigo haciéndolo. Y nunca deja de sorprenderme, incluso ahora, cuando oigo algo fuerte y nuevo que no había oído antes, y ocurre bastante a menudo. Mientras escribo esto estoy escuchando en la radio algo que no había oído hasta ahora. Me regalo con cada nota como un hombre hambriento de una nueva oleada de sangre y significado, y ahí está. Toda esta masa de música sublime, siglos y siglos de música, me deja completamente maravillado. Debe de ser que una vez vivieron muchos grandes espíritus. No me lo puedo explicar, pero es mi gran suerte en la vida tener esto, sentir esto, alimentarme de ello y celebrarlo. Nunca escribo nada sin la radio puesta, con música clásica sintonizada; siempre ha sido parte de mi trabajo, escuchar esta música mientras escribo. Quizá, algún día, alguien me explique por qué una parte tan grande de la energía del Milagro se encuentra en la música clásica. Dudo que alguien me lo diga alguna vez. Siempre tendré que preguntármelo. ¿Por qué, por qué, por qué no hay más libros que tengan ese poder? ¿Qué le pasa a los escritores? ¿Por qué hay tan pocos buenos?

____________________

*Tomado de la Revista Pauta, vol. 92, octubre-diciembre de 2004 (originalmente publicado en Bukowski, C. El Capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco. Anagrama, 2000)

Bach, Variaciones Goldberg, interpretadas por Glenn Gould

domingo, marzo 08, 2009

Instrumentación (de Luis Buñuel)*

Una de las grandes melancolías de mi final de vida
es no poder oír la música.

Violines
Señoritas cursis de la orquesta, insufribles y pedantes. Sierras del sonido.

Violas
Violines que llegaron ya a la menopausia. Estas solteronas conservan aún bien su voz de media tinta.

Violoncellos
Rumores de mar y de selva. Serenidad. Ojos profundos. Tienen la persuasión y la grandeza de los discursos de Jesús en el desierto.

Contrabajos
Diplodocus de los instrumentos. El día que se decidan a dar su gran berrido, ahuyentarán a los espectadores despavoridos: ahora les vemos oscilar y gruñir satisfechos por las cosquillas que les hacen contrabajistas en la barriga.

Flautín
Hormiguero del sonido.

Flauta
La flaua es el instrumento más nostálgico. ¡Ella que en manos de Pan fue la voz emocionada de la pradera y del bosque, verse ahora en manos de un buen señor gordo o calvo!... Pero aun así, continúa siendo la Princesa de los instrumentos.

Clarinete
Es una flauta hipertrofiada. Algunas veces, el pobre, suena bien.

Oboe
Balido hecho madera. Sus ondas, profundos misterios líricos. El oboe fue hermano gemelo de Verlaine.

Corno inglés
Es el oboe ya madro, con experiencia. Ha viajado. Su exquisito temperamento se ha tornado más grave, más genial. Así como el oboe tiene quince años, el corno tiene treinta.

Contrafagot
Es el fagot del terreno terciario.

Arpas
Balcones dorados por donde unas señoritas endomingadas asoman sus bustos.

Xilófono
Juegos de niños. Agua de madera. Princesas tejiendo en el jardín rayos de luna.

Trompeta con sordina
Clown de la orquesta. Contorsión, pirueta. Muecas.

Cornos
Ascensión a una cumbre. Salida del sol. Anunciación. ¡Oh! El día que se desenrrollen como un "espantasuegras".

Trombones
Temperamento un poco alemán. Voz profética. Sochantres de vieja catedral con hiedras y veleta mohosa.

Tuba
Dragón legendario. Su vozarrón subterráneo hace temblar de espanto a los demás instrumentos, que se preguntan cuándo llegará el príncipe de bruñida armadura que los libere.

Platillos
Luz hecha añicos.

Triángulo
Tranvía de plata por la orquesta.

Tambor
Truenecillo de bambalina. "Algo" amenazador.

Bombo
Obcecación. Grosería. Bom. Bom. Bom.

Timbal
Odres de aceitunas sonoras.

Tres jóvenes mujeres surrealistas que sostienen en sus brazos las pieles de una orquesta (1936), de Salvador Dalí

*Publicado en la revista Pauta, Cuaderno de Teoría y Crítica Musical, No. 107, Julio - Septiembre de 2008.

miércoles, octubre 22, 2008

Liszt - Nuages Gris

Franz Liszt, Nuages Gris

[22 de octubre de 1811 -
31 de julio de 1886]

Franz Liszt escribe Nuages Gris, S. 199, en 1881, al final de su carrera como compositor; en una afán por experimentar nuevas armonías y escalas que no se habían usado hasta ese momento en la música europea. Esta pieza, junto a Bagatelle sans tonalité, significa el comienzo de la escala cromática, y los primeros esbozos de la música atonal.

El día de hoy se conmemora el natalicio de Franz Liszt.

jueves, septiembre 06, 2007

Pavarotti (En memoria)

La mejor manera de recordarlo es escuchándolo.



Links para descargar disco:
http://rapidshare.com/files/53858670/LuPaLuPaCon.part1.rar
http://rapidshare.com/files/53867634/LuPaLuPaCon.part2.rar

domingo, septiembre 02, 2007

Al piano lo toca Satie

Satie es sin duda un compositor camaleónico, un ser extraño que eludió todas las etiquetas para así convertirse en el ermitaño que ahora recordamos. Porque aunque se le ha asociado a innumerables movimientos artísticos, desde el dadaísmo, el surrealismo y cualquier cantidad de vanguardias, él siempre se mantuvo a una férrea convicción de artista independiente.


Si alguien escucha la obra de Eric Satie, que no sólo se trata de escuchar las Gymnopedias, tal vez no parezca la obra de un compositor revolucionario como Igor Stravinsky o Arnold Schoenberg; sin embargo, es revolucionario en tanto se sitúa al extremo de la "obra de arte total" de Richard Wagner; es decir, un arte simple, de armonías que se despegan de la armonía tradicional, pero que nunca se convierten en disonancias totales. En Satie no hay estridencia, pero tampoco hay pulcritud absoluta.

Yo opino que su obra musical era como su temperamento, es decir, relajado, irónico, incluso sarcástico. En muchas ocasiones hizo sátiras de algunas obras, como la "Sonatina burocrática" que ironiza una muy conocida Sonatina de Clementi. O basta con dar un vistazo a algunas partituras de Satie, como las Six Gnossiennes, en las que le da indicaciones inesperadas al pianista. A continuación las indivaciones de la Gnossienne No. 3:

Conseillez-vous soigneusement - Aconseje cuidadosamente
Munissez-vous de clairvoyance - Provéase de clarividencia
Seul, pendant un instant - Solo, durante un instante
De manière a obtenir un creux - De forma que obtenga un hueco
Très perdu - Muy perdido
Portez cela plus loin - Lleve esto más lejos
Ouvrez la tête - Abra la cabeza
Enfouissez le son - Entierre el sonido

Y aunque parezcan descabellados, estas indicaciones "afóricas", son el resultado del pensamiento poético del compositor. De esta manera yo tuve la idea de crear mis propios aforismos "à la Satie" y elaborar un poema en su memoria, y lo titule "Al piano lo toca Satie".

(Evite toda exaltación sacrílega)

Con los dedos pinchados
por una aguja de coser

Con moretones
en las teclas

siéntese sobre el alma
del piano enajenado

trate de no maldecir
cuando toque esto

silbe una tercera
más alta que la melodía

ahora lo mismo
pero tarareando

trote con los pies

repita este compás
1,384,234 veces

(Siga sin perder el conocimiento)


Gnossiene n. 3, interprété par Janne Mertanen

martes, agosto 14, 2007

Chico Marx

Hace unos días recibí un correo electrónico de un buen amigo de la universidad (La Abadía Azul y El Atrio). Él suele enviarme videos interesantes que encuentra en el youtube, y que quizá también le puedan agradar a un servidor. En esta ocasión sobrepasó mis expectativas al compartir conmigo dos excelentes videos de Chico Marx, el menor de los hermanos Marx, tocando el piano con una facilidad y naturalidad que me dejaron fríos. Aunque he leído comentarios contradictorios, unos que apelan a la genialidad de Chico como pianista, y otros que dicen que su técnica era muy limitada (mas no su repertorio); yo podría decir que era un pianista con recursos muy interesantes, por ejemplo, el uso de su dedo índice para los remates, notas adicionales y los glissandos me parece muy peculiar, ya que pocos pianistas lo hacen, además de que todo el tiempo toca en staccato, y por último remata al tomar una manzana y tocar algunos glissandos con ella, y aunque en realidad yo no he intentado algo así (hay que reconocer que se necesitan muchas habilidades para ellos), no es el único que lo ha hecho. En otro video que encontré en el youtube, Lang Lang interpreta una parte del Estudio Op. 10 No 5 de Chopin, conocido como "Black Keys" (debido al casi exclusivo uso de teclas negras que exige la obra), con una naranja. A continuación les dejo los videos citados para que puedan apreciar mis observaciones, y claro, el monumento que representan estas grabaciones. De ahora en adelante, cuando me pregunten si soy Marxista, diré: sí, Marxista de la tendencia de "Chico" (Cheek-Oh, no con acento cubano).





jueves, agosto 02, 2007

Favor de no dispararle al violinista

A Silvestre Revueltas

[las cuerdas
hacen surcos
en el aire
]

música de feria
tocaba en madrugada

mientras los patos
y canarios lo
acompañaban
en el patio

un grillo hacía
el bajo ostinato

hasta que el gallo
anunció
el desenlace

[escúchese
el sonido
de un tranvía
]

durante el día
pernoctaba
en su silencio

y todo el pueblo
cantaba coplas
de otros tiempos

así en Durango
o en Chicago
o donde sea

un revoltoso
se enredó
en las cuerdas

y calló a los
conservadores
en sus aulas

no así eludió
otras desgracias

y como renacuajo
fue engullido
por las fauces

/del viento/

[los vientos
engullendo
al renacuajo
paseador
]

RINRÍN RENACUAJO

Escrito por Rafael Pombo

Pintado por Lorenzo Jaramillo

sábado, julio 21, 2007

Dos noticias (ficticias) de un encuentro (inventado)

Un periodista entrevistando a John Cage, le dice, quizás tratando de adularlo, que a veces los círculos musicales comentan que tras su visita a Darmstadt, su obra se había convertido en una influencia para Stockhausen.

A ello el compositor responde «No, yo creo que la gente sabe perfectamente bien lo que les interesa. Y alguna vez Karlheinz y yo hablamos e intercambiamos ideas. ¿Conoces la historia del silbido?»

«No, no creo», confiesa el periodista.

J.C. «Bueno, él había escrito una canción para Cathy Berberian, a quien yo también compuse algunas obras. En mi visita a Darmstadt me hizo la siguiente pregunta: “si estuvieras escribiendo para una cantante, ¿escribirías música, o escribirías para la cantante?” Y yo contesté, naturalmente: “Escribiría para la cantante”, a lo cual replicó: “bueno, esa es la diferencia entre tú y yo, porque yo escribiría música” Así que escribió la canción para Cathy, donde le pedía que silbara. Ella no podía silbar. Así que esa es la diferencia entre nosotros dos».

/Risas/

[al mismo tiempo, pero del otro lado del Atlántico]

Como en raras ocasiones, Karlheinz permitió ser entrevistado. El periodista, que temblaba un poco, preguntó la opinión que tenía de los compositores norteamericanos, en especial de aquel defensor de la indeterminación y el azar en la música, John Cage.

Karlheinz casi siempre reacio a preguntas directas, dice lo siguiente «¿Conoce usted aquella anécdota de Cathy Berberian y una canción que compuse para ella?».

/El periodista niega con la cabeza/

K.S. «Bueno, sucedió, si mal no recuerdo, de esta manera. Yo sabía de Cathy por Luciano [Berio], en esos momentos estaban de visita en Darmstadt. Eran buenas épocas, a finales de los 50, cuando asistían a dar seminarios Boulez, Ligeti, Kagel, y muchos otros; yo mismo impartí varias conferencias de música electroacústica y los avances que hasta esa época fueron tan determinantes para nosotros. Cage también estaba en Alemania, y todos sabíamos del gran potencial de la voz de Cathy. Así que decidí escribirle una canción, una en la que luciera su voz sin acompañamientos. Alguna vez me encontré con John Cage, y le hice una simple pregunta: “si estuvieras escribiendo para una cantante, ¿escribirías música, o escribirías para la cantante?”; él dijo que escribiría para la cantante, y de alguna manera intuía su respuesta, ya que era común que escribiera música para intérpretes determinados, como las composiciones que hizo para Joan La Barbara. Y claro, yo respondí: “bueno, esa es la diferencia entre tú y yo, porque yo escribiría música”. Después me enteré que Cathy no podía silbar, y la obra exigía que silbara. Creo que John ahora se mofa de eso, y va contando esa anécdota a todos lados. Tan fácil que era simplemente darle un silbato… ».

«¿Y qué opina de… de… de John Cage?», tartamudea el periodista, quien no logra interpretar la respuesta anterior.

/Karlheinz lo mira fijamente. Se levanta de su asiento/

[La entrevista ha concluido]

miércoles, junio 06, 2007

Orquesta

las tubas revientan
el arpa se enciende
la viola se encrespa
la flauta no miente

y delante de la orquesta
mirando ensimismado
me encuentro yo sentado
tratando de perderme

perderme en el sonido
quién sabe de donde viene

yo sólo lo percibo
en mi oreja adormecida

y al fondo de la orquesta
los hombres yacen muertos

el fulgor se hace presente
en los ojos de la audiencia

/

hay sordos como siempre
snobs bien conocidos
que esperan el final
para aplaudir enardecidos

para ellos no hay catarsis
fue un acto y protocolo
las damas ataviadas
los hombres bien vestidos

/

se acercan perfumados
al director de la orquesta
halagándolo por un acto
que nunca han presenciado

los cellos sedientos
de oídos lustroso
de voces que callen
de asientos vacíos

al final los aplausos
de aliento o de ausencia
algunos no aplauden
la música no cesa

martes, mayo 29, 2007

Yo-Yo Ma en Bellas Artes

Isaac Stern, Yo-Yo Ma y Carlos Prieto


El próximo 11 de junio, el afamado cellista francés de orígen chino, Yo-Yo Ma, se presentará en el Palacio de Bellas Artes, con la pianista Kathyrin Stott. Ambos músicos poseen las características del virtuoso postmoderno, en especial el cellista, que como niño prodigio, conquistó a una audiencia masiva a través de diversas campañas mediáticas, especialmente en Europa, Estados Unidos y Asia.

El gran recital estará coronado con la presencia del mejor cellista mexicano, Carlos Prieto, quien además es un importante difusor del arte y la música en nuestro país. El mismo Carlos Prieto, que es un viejo conocido de cellistas de la talla de Ma, y el recientemente fallecido Rostropovich, se refiere así del cellista francés: Pablo Casals fue la gran figura del violonchelo de la primera parte del siglo XX; Mstislav Rostropovich, la de la segunda mitad. En nuestros días, al acercarse la nueva centuria, la figura dominante en el universo del violonchelo es Yo-Yo Ma, por su musicalidad, su técnica, su extraordinario carisma y su polifacética actividad tan enriquecedora no sólo del violonchelo sino de la música en general.[1]

Yo-Yo Ma es un artista ecléctico, que ha incursionado en cualquier cantidad de estilos, por lo que su discografía es bastante extensa, pues va desde dos grabaciones de las 6 Suites para cello solo de Bach, los conciertos de Dvorak, Elgar, Saint-Säens, Shostakovich, etc., las Sonatas para Cello de Brahms y Beethoven, hasta música brasileña y Astor Piazzolla; eso sin mencionar que ha participado en varios soundtracks, como Memorias de una Geisha y Master and Commander.

No es la primera vez que visita en México, lo hizo por primera vez en 1994. Carlos Prieto comenta que tocaron a dúo cuando lo visitó en su casa, ambos con violonchelos Stradivarius, Yo-Yo Ma con el Davidov, y Prieto con el Piatti. Me pregunto si esta ocasión será un encuentro histórico, no sólo de grandes cellistas, sino de dos cellos que poseen su propia historia.

Yo-Yo Ma (Davidov) y Carlos Prieto (Piatti)

Aún no sé si podré asistir, no sólo porque ese día tengo clase, sino porque los precios del concierto oscilan entre $150 y $1500. He estado en Bellas Artes, y créanme, no vale la pena sentarse hasta atrás.


[1] Prieto, C. (1998). Las Aventuras de un Violonchelo. México: Fondo de Cultura Económica