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jueves, noviembre 26, 2009

Música de Ferrocarriles



Si están en Puebla este sábado (28 de noviembre) les recomiendo ampliamente asistir a este concierto, donde se interpretarán las siguientes obras:
  • Música Para charlar de SILVESTRE REVUELTAS
  • Máquina Férrea (Tocatta Ferrocarrilera) de LEONARDO CORAL
  • Las Cuatro Estaciones Férreas de ARTURO MÁRQUEZ
  • Sinfonía Vapor de MELESIO MORALES
El concierto corre a cargo de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de Veracruz, dirigida por Antonio Tornero, quienes además anunciaron este año realizar la primera grabación de la Sinfonía Vapor de Melesio Morales, junto a las obras antes mencionadas, como ellos mismos anunciaron en su blog.

Todas las obras del concierto son alusivas a los ferrocarriles. y de ahí que la interpretación de las mismas sea en el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos. 

Este repertorio ya ha sido interpretado en este sitio desde hace varios años, y conmemora el hecho de la inauguración de la estación ferroviaria en Puebla en 1869. De hecho la pieza de Melesio Morales, la cual utiliza una locomotora real, fue compuesta para aquella ocasión.




Melesio Morales


Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos
11 Nte. 1005, Col. Centro. C.P. 72000 Puebla, Pue

miércoles, mayo 07, 2008

Los cuartetos de Silvestre Revueltas


Silvestre Revueltas, en una breve pero productiva vida (murió a los 39, igual que Chopin), se convirtió en uno de los compositores más importantes y originales de nuestro país. Es probable que junto a Julián Carrillo, Revueltas sea uno de los hitos más destacables de la música mexicana; no sólo por la exquisitez y embriaguez auditiva que producen sus composiciones, sino porque logró exaltar las cualidades de la estética musical popular, y las técnicas compositivas de entonces, sin hacer un uso indiscriminado de las temáticas nacionales, como lo hicieron algunos de sus contemporáneos.

La naturaleza combativa de Revueltas, su carácter "jacarandoso", y su aparente rechazo por las convenciones, se pueden advertir en casi todas sus obras. Como lo señala Yolanda Moreno:
El uso nunca textual de los temas populares, la violencia e irregularidad rítmica, el refinamiento armónico, la flexibilidad formal y su experimentación con grupos orquestales poco usuales, hacen de la obra de Silvestre Revueltas, un caso único en la historia de la música mexicana, Pero acaso donde mejor se palpa la prosapia moderna de su música sea en la extraordinaria serie de sus cuartetos (1930-1932). Los trs primeros, purgados de toda sugerencia folclorista, llegan a una abstracción del material sonoro y a una concentración tan profunda del discurso que tendrían como único símil posible esa culminación de la escritura para cuerdas que son los cuartetos de Béla Bártok (Moreno, Y., 1996, p. 48).

En esta ocasión les quiero presentar los "Cuartetos de Cuerda", que si bien sólo han sido grabados de manera integral por el Cuarteto Latinoamericano, se podrían considerar junto a los Cuartetos de Chávez, el Cuarteto en Re de Carlos Jiménez Mabarack, las Cuatro Miniaturas de Ponce, los Cuartetos de Nancarrow, la Música de Cámara para Cuerdas de Julio Estrada, las obras para cuarteto de cuerdas y conjuntos de cámara de Manuel Enríquez, Mario Lavista, Javier Álvarez, Arturo Márquez, entre otros, como fundamentales en repertorio camarístico en México.

De acuerdo a lo que señala Saúl Bitrán, primer violín del Cuarteto Latinoamericano, para la agrupación de la que forma parte, los Cuartetos de Revueltas han sido desde 1982, básicos para el repertorio con el que cuentan, siendo el cuarto, más conocido como "Música de Feria", el más interpretado.

De hecho, "Música de Feria" se encuentra en varios discos de diversas agrupaciones, como el del Cuarteto de la Ciudad de México, donde interpretan también obras de Ponce, Mabarack, Márquez, Moncayo, entre otros.

La originalidad de este cuarteto, quizá se pueda percibir al visualizar en la partitura los complejos ritmos que el compositor plasmó. Pero el sonido que se produce es aún más caótico que lo que se puede advertir en la partitura. El mismo tema con que inicia el cuarteto es retomado numerosas veces, sin embargo, siempre con variaciones que quizá resulten imperceptibles en la primera audición. De acuerdo a lo que declara Saúl Bitrán:

Supongamos que un cuarteto de cuerdas emprendedor y osado, estimulado por el creciente prestigio internacional de Silvestre Revueltas y su música, decide aprender y poner en su repertorio Música de Feria. Los músicos se sentarán, afinarán sus instrumentos y tras un enfático gesto del primer violín, explotarán en una caótica y estridente cascada descendente. Aun en el hipotético y optimista caso de que los dos violines y la viola lograran tocar sus quintillos juntos, me temo que tendrán que detenerse al finalizar el primer compás, pues para entonces el cellista pensará que ya está irremediablemente perdido, hojeando la partitura y corroborando si, en efecto,
está tocando la misma obra que sus colegas (Bitrán, S., 2001, p. 72).


Y para rematar, les dejo el link de los mencionados cuartetos de cuerda de Silvestre Revueltas, interpretados por el quizá más importante cuarteto de cuerdas de América Latina, y el conjunto camerístico que más ha propagado la música de nuestras tierras en todo el mundo, el Cuarteto Latinoamericano.


Por cierto que hace como dos años vinieron a Puebla, en el Auditorio Julio Glockner, y nos deleitaron, no sólo con Silvestre Revueltas, sino también con el Cuarteto No. 3 de Dmitri Shostakovich (y yo que pensé que nadie igualaba la versión del Borodin Quartet). Por supuesto que no me iba a quedar sin mi autógrafo:

El mismísimo Cuarteto Latinoamericano (nótese la firma del cellista [segundo de izquierda a derecha], Álvaro Bitrán, ¡tiene una clave de fa!

Sé que es difícil encontrar los discos del Cuarteto Latinoamericano; bueno, relativamente; éste lo compré en un concierto, pero otros que tengo, como los Cuartetos de Chávez y Five for Tango (el autografiado), los he visto en las librerías Conaculta, en Gandhi, en el "Mezcladito" (citando a Emmanuel y Diego) y es probable que también esté en el Tower Records. Así que si pueden, apoyen este tipo de música comprándola (los discos son una ganga, alrededor de $100.00).

Link para descargar el disco (40 mb, apróx.): http://rapidshare.com/files/113348778/Silvestre_Revueltas_-_String_Quartets_-_Cuarteto_Latinoamericano.rar.html

PD. Benjamín solicitó este disco cuando vio el post de Homenaje a Revueltas. Ver también: Favor de no dispararle al violinista.

jueves, agosto 02, 2007

Favor de no dispararle al violinista

A Silvestre Revueltas

[las cuerdas
hacen surcos
en el aire
]

música de feria
tocaba en madrugada

mientras los patos
y canarios lo
acompañaban
en el patio

un grillo hacía
el bajo ostinato

hasta que el gallo
anunció
el desenlace

[escúchese
el sonido
de un tranvía
]

durante el día
pernoctaba
en su silencio

y todo el pueblo
cantaba coplas
de otros tiempos

así en Durango
o en Chicago
o donde sea

un revoltoso
se enredó
en las cuerdas

y calló a los
conservadores
en sus aulas

no así eludió
otras desgracias

y como renacuajo
fue engullido
por las fauces

/del viento/

[los vientos
engullendo
al renacuajo
paseador
]

RINRÍN RENACUAJO

Escrito por Rafael Pombo

Pintado por Lorenzo Jaramillo

jueves, diciembre 28, 2006

Silvestre Revueltas

Click aquí para bajar el Homenaje Sonoro a Silvestre Revueltas





























I was born in Santiago Papasquiaro, Durango, on December 31, 1899. It is located, I think, near the mountains, since my earliest and most vivid childhood recollection is of a trip through the sierra tied to the back of a mule—I was just a little fellow—sleeping in a tent on the ground, hunting birds with a slingshot, picking berries at daylight, hearing the wolves in the night. I was left from that time on with an impulsive, humble love of pine trees, mountains, and the horizon.
As a small boy (and maybe as an adult) I always preferred banging on a washtub or dreaming up tales to doing something useful. And that is how I spent my time, imitating instruments with my voice, improvising orchestras and songs to accompaniments on the washtub, one of those round galvanized tubs that I always preferred to drum on more than to bathe in.
I began to love Bach and Beethoven at a very early stage. It gave me much pleasure to stroll Chapultepec Park's romantic avenues, taking long strides, arms behind my back, long hair in disarray. Those lithographs and engravings of poor Beethoven, grim-faced, defying the storm, had a stong influence over me. I could do no less myself.
I have had many teachers. The best of them, with no degrees, knew more than the others. For that reason I have always had little respect for degress. Now, after many years I still study, have teachers, write music, dream of distant countries, and sometimes bang on washtubs.