domingo, diciembre 23, 2012
viernes, diciembre 02, 2011
viernes, noviembre 04, 2011
Pauta 12 (octubre, 1984)
La de la foto, es la Revista Pauta de Octubre de 1984 [el año en que nací]. Se trata del número 12 (hasta el momento hay unas 112).Entre los temas que contiene está: "Mata discurso del Colegio Nacional", "García Terrés. Respuesta a Eduardo Mata", "Ravel por Ravel, Alfonso Reyes y Victoria Ocampo", "José Gorostiza ante la música", "Warfield: los armónicos y las cuerdas", etc.
Las cosas que se publicaban mientras yo empezaba a existir...
lunes, octubre 24, 2011
Dejé de escribir...
... hasta que descubrí que tenía que hacer hablar al silencio para escuchar mis entrañas.
miércoles, diciembre 08, 2010
La música que respeto* (de Eusebio Ruvalcaba)
Para César Rito Salinas
- La que me remueve los sentimientos más profundos. Aquella cuya audición me deja exhausto. Como luego de hacer el amor o escuchar a mi hijo toser sin detenerse. Por horas.
- La que me recuerda mi infancia, cuando mis padres me dormían con música de cámara; la que sin quererlo amanecía silbando.
- La que inequívocamente me hace llorar. Como si escuchara una plegaria o el Sermón de la montaña, o viera a mis hijos correr de la mano. O se me apareciera mi padre ya muerto.
- La que parece elevarse hasta el firmamento. Esa música que semeja un grito desesperado de libertad. Simplemente la alegría de crear por encima de preceptor y cometidos.
- La que me conmueve por mal tocada que esté o por vulgar que sea. Aquella que me obliga a llevarme el trago a la boca, acariciar a una mujer o declararle a un hombre mi cariño.
- Toda la de Mozart.
- Toda la de Bach, que conozco.
- Toda la de Brahms, casi toda la de Schumann y casi toda la de Schubert.
- La de Beethoven, sobre todo aquella que se yergue y destroza los cristales en torno.
- La que tocan Anne-Sophie Mutter, Linda Brava, Chantal Juillet, Akiko Suwanai, Ulrike-Anima Mathé, Leila Josefowicz, Midori y Elisa Lee Koljonen, y que escucho cuando me hartan los violinistas varones, que llega a pasar.
- La que no puede ponerse de fondo, ni en los elevadores o el súper.
- La que se baila en los antros más sórdidos.
- La que inventan los niños al piano o a la tina.
- La que hacen los zapatos de tacón.
- La que hacen las medias de las mujeres al caminar.
- La que hace el aparato de las tortillerías.
- La marcial.
- La del corazón que se escucha en el estetoscopio.
- La de los hielos.
- La inejecutable: esa que pone en rídiculo a los violinistas arrogantes.
- La del himno nacional, porque así me lo inculcó mi abuelo Eucario.
- La del saxofonista que toca tras la puerta de las cantinas.
- La que canta mi hijo de cuatro años.
- La que le llevaría a una mujer a su ventana.
- Toda la que no se toca en las fiestas de las quinceañeras.
- Toda la que no tocan los guitarristas domésticos en las fiestas domésticas.
- La que me cantaba mi madre.
- La de Cri-Crí.
- La Hammerklavier de Beethoven que le escuché a Angélica Morales en un cumpleaños de mi padre, cuando yo frisaría los once o doce años.
- La de los Beatles.
* Tomado de Con los oídos abiertos. Aproximaciones al mundo de la música (2002). Paidós Amateurs.
martes, junio 01, 2010
Theft
Lansing D. McLoskey (Cambridge) "Theft", para piano y voz, interpretada por Guy Livingston
(para el proyecto "Don't Panic! 60 Seconds for Piano")
Theft.
The funny thing about life is that it's temporary; that is to say, temporary in the intemporal sense of the word, meaning that all living things and all that we do are subject to the precepts and effects of time. If you live an average lifespan and escape such non-time-related hazards as fire, wolves, cancer, steep precipices, Mack trucks, and bolts of lightening you can count on somewhere in the vicinity of thirty-nine million minutes for you to use as you see fit according to your free will and constraints that may be imposed upon you by environmental, health, economic, and political boundaries. Though this may sound more than sufficient, consider that the first nine million are spent learning to simply function and trying to figure out what your priorities are. Thirteen million of them are spent sleeping and another five million or so eating to obtain the energy needed to deal with the little remaining time. Of course in order to buy all this food and protect yourself from the wolves and lightening you'll spend some nine million working by the sweat of your brow. Untold millions are spent enduring uninteresting conversations, watching bad TV shows and doing things that you don't like. You ever feel like someone just stole a minute of your life?
Robo
Lo curioso acerca de la vida es que es temporal; es decir, temporal en el sentido intemporal de la palabra, lo que quiere decir que todas las cosas vivas y todo lo que hacemos está sujeto a los preceptos y efectos del tiempo. Si usted tiene una esperanza de vida promedio y logra escapar a peligros no relacionados con el tiempo como fuego, lobos, cáncer, precipicios escarpados, camiones Mack, y rayos, puede contar con algunos de los siguientes treinta y nueve millones de minutos que le quedan por usar como le plazcan de acuerdo a su voluntad y las imposiciones que quizá le imponga el medio ambiente, la salud, la economía y las barreras políticas. Aunque esto parezca más que suficiente, tiene que considerar que los primeros nueve millones de minutos serán gastados aprendiendo a simplificar funciones y tratando de identificar cuáles son sus prioridades. Trece millones de minutos serán usados en dormir y otros cinco millones en comer para obtener la energía que necesitará para lidiar con el resto del tiempo. Claro que para poder comprar toda esa comida y protegerse a usted mismo de lobos y rayos, tendrá que usar unos nueve millones de minutos trabajando con el sudor de su frente. Sin mencionar los millones de minutos usados en conversaciones aburridas, mirando malos programas de televisión y haciendo cosas que no le gustan. ¿Alguna vez ha sentido que alguien le robó un minuto de su vida?
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viernes, mayo 21, 2010
Desde el otro lado* (por Julio Cortázar)
Michel Portal, Mozambic
Volver sobre cosas ya escritas puede parecer demasiado fácil, pero en mi caso al menos siempre me ha sido más fácil inventar que escribir. Ocurre sin embargo que ciertas repeticiones, que prefiero llamar recurrencias, se me dan con la misma evidencia que diariamente nos da a todos la inevitable salida del sol. Y si esta cotidiana maravilla no nos asombra puesto que conocemos la relojería general del cosmos, hay otras repeticiones perceptibles en un dominio que ninguna ciencia ha explicado todavía, repeticiones que pertenecen a esos intersticios de lo habitual donde leyes que no son las de la física o la lógica se cumplen de una manera casi siempre inesperada. Todo esto para decir que anoche entré una vez más en esa zona de arenas movedizas, y que trato ahora de contarlo para esos lectores a quienes también les pasan cosas así y no las desechan como meras coincidencias.
Hace años que conozco a Michel Portal y que admiro su prodigiosa capacidad de instrumentista. Usted le alcanza cualquier variedad de saxo, flauta, clarinete, fagote, trombón, quena, clavecín y hasta el difícil y secreto bandoneón, y Michel lo vuelve música, y qué música. Así, para abreviar la biografía, lo mismo se lo encuentra como solista en un concierto de la llamada música clásica (Brahms y Schumann no tienen secretos para él) como mezclado en la compleja telaraña de una obra de Stockhausen; pero apenas le queda un poco de tiempo libre, Michel arma un cuarteto o un quinteto de jazz y ahí es la entrega y la creación en libertad, la invención de quien pasa de un instrumento a otro con la gracia de un gato jugando con ovillos de lana. Ocurre que somos amigos pero nos vemos apenas, andamos por órbitas tan diferentes, cuando lo busco está en Japón o viceversa, pero anoche descubrí que su grupo actuaba en una cave de París y me largué para escucharlo y por lo menos charlar dos minutos con Michel, es así como se vive en este siglo donde se ha perdido toda armonía entre el tiempo y nosotros, entre la infinita variedad que nos rodea y nuestra cada vez menor disponibilidad para abrazarla. Señalo de paso
Desde el fondo de la cave humosa y gótica y llena de pelos y barbas y de hermosas criaturas de todo sexo, escuché a Michel y a su quinteto. Él me reconoció mientras disponía sobre una mesa los cinco o seis instrumentos que utilizaría, y me hizo un gesto de saludo. Tocó
Yo había pensado en todo eso escuchando a Michel, aunque nada hubiera de Charlie Parker en lo que se tocaba esa noche, y después llegó el intervalo y Michel cruzó la sala para encontrarse conmigo. Siempre un poco perdido, un poco en otra cosa, sentí que ahora estaba más allá que nunca de lo que la gente llama normal. Nos abrazamos, le dije de mi felicidad al escuchar su música. "No, no", se defendió apretándome el hombre con una mano como si también yo estuviera a punto de convertirme en uno de sus instrumentos. "No, esta noche es otra cosa, verte ahí y de golpe, de golpe... " Nos mirábamos, yo esperaba sin saber qué. "Es increíble", dicho Michel, "que estés aquí esta noche, Julio. Vengo de tocar en otra parte, estuve tocando con un saxo que me prestaron, un saxo increíble de viejo y gastado, con iniciales de nácar y una boquilla casi inservible. Olía a incienso de iglesia, te das cuenta, tocar en él era... ". Su deslumbramiento y su angustia batallaron en un largo silencio, en sus ojos clavados en mí. "Adivina, Julio, adivina de quién era". No había nada que adivinar, la figura estaba cerrada, la maravilla cumplida. "El saxo del Bird", dije, y Michel que acaso había temido que en ese instante todo se viniera abajo, se apretó contra mí, feliz, como temblando. Supe que la viuda de Charlie Parker estaba en París, que ese saxo estaba desinado a un museo (hay uno muy simple y pobre y hermoso en Nueva York) y que las cosas habían girado y se habían ordenado para que esa tarde Michel pudiera tener entre las manos el saxo del Bird, acercar los labios a esa boquilla donde había nacido el prodigio de Out of Nowhere, de Lover Man, de tantos y tantos saltos a lo absoluto de la música, de eso que malamente yo había tratado de decir en "El perseguidor".
Nadie, claro, se dio cuenta de lo que ocurría entre Michel y yo. Me quedé todavía un rato y me fui sin volver a verlo. Nos seguiremos encontrando aquí y allá, pero si no es así ya no importa. La figura se cerró anoche, eso que llaman azar juntó otra vez tanta baraja dispersa y nos dio nuestro instante perfecto fuera del tiempo idiota de la ciudad y las citas a término y la lógica bien educada. Ahora ya nada importa, realmente; anoche fuimos tres, anoche lo vimos junto a nosotros desde el otro lado.
(1979)
__________
Texto tomado de Papeles Inesperados, libro de textos inéditos de Julio Cortázar.
Charlie Parker, Out of nowhere
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domingo, mayo 16, 2010
El Apagón (La Chicana)
La Chicana, "El Apagón" (canción de Acho Estol, compositor y guitarrista de La Chicana), canción incluida en el álbum "Un Giro Extraño"
El Apagón
Si supieras las cosas que encontré
hurgando en tu cajón de madrugada.
El cerebro me apuraba el corazón
pero no se me notaba.
Si leyeras las cosas que escribí
esa noche mientras vos te maquillabas.
Me atoraban las metáforas de amor
pero no las escupí.
Tu mirada es un lago de aceite en el mar
tu pelo un gemido del sol.
Te quejabas por el vento y yo siempre te escuché.
Pero no te lo mostraba, a mi no me importa nada,
yo me quedo en la vereda disfrutando el apagón.
Despegaste temprano aquella vez,
yo rodé para tu lado de la cama.
Le escribías una carta a un senador
y quemabas el café.
Tu mirada es un lago de aceite en el mar
tu pelo un gemido del sol.
En mi pecho hay un músculo divagador,
no creas que no es para vos.
Arrancáme del techo el dibujo del sol,
apagá los violines de Dios.
Que se vea el abismo que une a los dos,
que se sepa que es raro el amor.
hurgando en tu cajón de madrugada.
El cerebro me apuraba el corazón
pero no se me notaba.
Si leyeras las cosas que escribí
esa noche mientras vos te maquillabas.
Me atoraban las metáforas de amor
pero no las escupí.
Tu mirada es un lago de aceite en el mar
tu pelo un gemido del sol.
Te quejabas por el vento y yo siempre te escuché.
Pero no te lo mostraba, a mi no me importa nada,
yo me quedo en la vereda disfrutando el apagón.
Despegaste temprano aquella vez,
yo rodé para tu lado de la cama.
Le escribías una carta a un senador
y quemabas el café.
Tu mirada es un lago de aceite en el mar
tu pelo un gemido del sol.
En mi pecho hay un músculo divagador,
no creas que no es para vos.
Arrancáme del techo el dibujo del sol,
apagá los violines de Dios.
Que se vea el abismo que une a los dos,
que se sepa que es raro el amor.
jueves, mayo 13, 2010
Oigo soñar al agua* (de Alberto Blanco)
I Hear the Water Dreaming (Toru Takemitsu), para flauta y orquesta, interpretada por Patrick Gallois y la BBC Symphony Orchestra, dir. Andrew Davis
a Toru Takemitsu
Estuve escuchando
como si no tuviera yo un oído
ese soplo vital que viene desde el ojo de agua
Me sumergí entonces en mi segundo cuerpo
hasta sentir el poder
en cada uno de mis huesos
El espíritu dejó de ser una imagen
para convertirse en un aliado
y el tiempo salió a darnos la buena nueva
Entonces comprendí que en verdad había oído
al agua soñando en mi cabeza
Y supe que había luz____________
*Blanco, Alberto (2005). Música de Cámara Instantánea. CONACULTA
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martes, abril 20, 2010
Zozobra de las Vibrazonas* (de Heriberto Yépez)
El resquebrajado recuerdo de un aleteo
La pura imagen mental de su actividad pretérita
Es la salvación de la libélula.
La luna sin su brillo: piedra difunta, rictus que circula.
Una campana imaginada (a veces) basta.
Para que la piel murmure su desmoronamiento.
Una muralla se ablanda por una sombra.
La fantasía de un combate vivo
es el último eco
en el cráneo roto
del guerrero muerto.
(Somos) La petrificación de un canto.
Partitura endurecida.
La piedra rechaza toda brujería.
___________
*Publicado en la revista Pauta No. 112, Octubre - Diciembre de 2009
La pura imagen mental de su actividad pretérita
Es la salvación de la libélula.
La luna sin su brillo: piedra difunta, rictus que circula.
Una campana imaginada (a veces) basta.
Para que la piel murmure su desmoronamiento.
Una muralla se ablanda por una sombra.
La fantasía de un combate vivo
es el último eco
en el cráneo roto
del guerrero muerto.
(Somos) La petrificación de un canto.
Partitura endurecida.
La piedra rechaza toda brujería.
[Su fijadura prohíbe] )(sensaciones ondulantes)(
Ella T,O,D,A, es pensamiento. Dura.
La sílaba ya sólida
se pasita
hasta tomar la forma
de una última letr
a.
El helecho deviene esqueleto.
Posdata:
Es así como la música reverbera
De uno a otro:
Diapasiones.
___________
*Publicado en la revista Pauta No. 112, Octubre - Diciembre de 2009
György Ligeti, Continuum para clavecín, interpretada por Elisabeth Cojnacka
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sábado, marzo 13, 2010
El Piano... Silencio
THERE is a silence where hath been no sound,
There is a silence where no sound may be,
In the cold grave--under the deep, deep sea,
Or in wide desert where no life is found,
Which hath been mute, and still must sleep profound;
No voice is hush'd--no life treads silently,
But clouds and cloudy shadows wander free,
That never spoke, over the idle ground:
But in green ruins, in the desolate walls
Of antique palaces, where Man hath been,
Though the dun fox or wild hyaena calls,
And owls, that flit continually between,
Shriek to the echo, and the low winds moan--
There the true Silence is, self-conscious and alone.
_____
Ada se describe a ella misma en el fondo del océano, junto a su piano en total silencio, donde el sonido nunca ha existido, donde el sonido no puede ser, en la tumba fría del mar.
Una escena poética, tanto por los detalles de la fotografía, la voz de la protagonista enunciando el poema de Hood y la música de Nyman.
Más que en cualquier otra película, en esta, la música tiene un rol protagónico esencial
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jueves, marzo 11, 2010
Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe se casan
Liliana Felipe interpreta "Tienes que decidir"
Me acabo de enterar que Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe, por fin, han consumado su matrimonio. Me alegro, no tanto por ellas (aunque qué chingón), sino por el movimiento que han representado y el que tanto tiempo y esfuerzo le ha costado a muchos activistas (y a muchos #bugaprogay, como yo).
Yo sé que a ellas el acto de casarse ni les va ni les viene, ellas no necesitan un papelito para estar juntas, trabajar juntas y hasta quererse. ¿Después de como 30 años de ser pareja no hasta parece un estorbo eso del matrimonio? Yo sólo opino y juzgo de acuerdo a lo que he escuchado en sus declaraciones.
Además de ellas, otras 4 parejas, han logrado casarse por el nuevo estatuto civil que hace poco entró en vigor en el Distrito Federal, el de los matrimonios del mismo sexo (#matrimoniosgay o #matrimoniodf).
Aún queda mucho por hacer, por ejemplo, que en el IMSS se modifique la ley para que estas parejas tengan las mismas prerrogativas que un matrimonio heterosexual; también hay que tomar en cuenta las disposiciones que salgan del recurso de inconstitucionalidad promovido por la PGR; y bueno, las que vayan saliendo.
Ustedes se preguntarán, qué hace este comentario en un blog de música. Si usted es un lector ducho (como sé que lo es), sabrá que Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez, además de activistas, son excelentes artistas. A Liliana Felipe la tengo en especial estima porque es una magnífica cantante, pianista y compositora.
Hace poco tiempo las vi en "Diálogos entre Darwin y Dios", obra teatral de tipo monólogo, el cual conjuga las excelentes caracterizaciones de Jesusa, y la genialidad musical de Liliana; yo me atacaba de la risa, así como todo el auditorio.
Se dice que Jesusa, al subir al carro de boda (una esplendorosa bicitaxi) gritó: ¡Viva la Igualdad!
Y sí, hoy estamos contentos porque somos más iguales que antes, ¿que iguales a quién?... eso sí quién sabe, pero ya es hora de que todo esto se vaya extendiendo en nuestro país, así como todas las leyes que aún marginan, discriminan y degradan a grupos de la población, por muy pequeños que estos sean.
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lunes, marzo 08, 2010
Celia Inside (The Cardigans)
Esta canción en especial (no sé la razón) me revitaliza un poco cada vez que la escucho. La línea "so you should give them just what they need water and poetry" (así que deberías darles justo lo que necesitan agua y poesía), me parece tan cierta e ideal, tan simple y encantadora como la voz de Nina Persson.
En general me gusta The Cardigans, y no me cuesta trabajo aceptarlo; creo que la música de esta banda sueca es mucho más que lo poco que han presentado de ellos MTV o VH1. Incluso muchos consideran que son un One Hit Wonder.
Esta vez sólo me guiaré por el placer que me causa su música, y omitiré cualquier tipo de análisis.
Pues bien, gócenla:
The Cardigans, Celia Inside (en vivo)
you don't want the sun to shine in
so you turn the curtains down
your eyes still don't show me a thing
and you don't feel it's sunny outside
you don't want no joy for a while
but you stay up late at night
it hurts you that she's still alive
so you'll raise flowerbeds inside
but she, she will not get bothered at all
she's just watching the water at fall
so you should give them just what they need
water and poetry
cause she will not bother at all
she's just watching the water at fall
you should give them just what they need
cause she will not bother at all
but you won't say you're not adored
by her beauty... Celia inside
you don't want to feel her at all
but who's that fellowman of hers
with who, your dear Celia moved
and they'll sleep happily inside
... but you won't say you're not adored
by her beauty
and her purity
and her lovely.... Celia inside
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sábado, febrero 27, 2010
Chopin y Liszt*
[en el bicentenario de Chopin]
Chopin tenía gran facilidad para hacer imitaciones tan fieles al original que, entre sus anécdotas, se cuenta que, un día, copió a Liszt en su manera de vestir, hablar y tocar, con tal exactitud que un ingenuo admirador de provincias que asistía a la representación, al encontrarse unos días después con el auténtico Franz Liszt, le dijo indignado: «¡Ah! ¡No, Chopin, esta vez no me engañará usted!»
[...]
En esa jungla de intereses y envidias que es cualquier profesión, Chopin y Liszt se llevan por entonces de forma ejemplar con mutuo respeto hacia sus respectivas habilidades. Así nace la bonita anécdota que ningún director de cine ha dejado de utilizar al filmar sus biografías.
Era una noche de mayo y los invitados estaban reunidos en el salón de la casa. Liszt tocaba un Nocturno de Chopin, pero, siendo él mismo compositor, no se limitaba a interpretarlo tal y como estaba escrito. Así intercalaba variaciones de todas clases, saliendo y entrando a su capricho de la partitura. Todos estaban admirados de su habilidad... menos Chopin que no podía ocultar su nerviosismo al ver tratar su obra con tanta libertad. Por fin se acercó al piano y dijo:
Era una noche de mayo y los invitados estaban reunidos en el salón de la casa. Liszt tocaba un Nocturno de Chopin, pero, siendo él mismo compositor, no se limitaba a interpretarlo tal y como estaba escrito. Así intercalaba variaciones de todas clases, saliendo y entrando a su capricho de la partitura. Todos estaban admirados de su habilidad... menos Chopin que no podía ocultar su nerviosismo al ver tratar su obra con tanta libertad. Por fin se acercó al piano y dijo:
—Querido amigo, si me haces el honor de tocar algo mío, toca lo que está escrito; sólo Chopin puede corregir Chopin.
Liszt se levantó, un poco molesto.
—De acuerdo. Tócalo tú, entonces.
—Con mucho gusto.
Cuando Chopin se sentaba, una mariposa se acercó al quinqué y se quemó en la llama, apagándolo. Alguien quiso reavivar la llama, pero el músico se opuso.
Cuando Chopin se sentaba, una mariposa se acercó al quinqué y se quemó en la llama, apagándolo. Alguien quiso reavivar la llama, pero el músico se opuso.
____________
* Texto tomado del libro George Sand y Frédéric Chopin. Parejas que hicieron historia (1999), de Fernando Díaz-Plaja, Plaza & Janés
En el sitio del diario La Nación se puede encontrar otra versión del mismo relato
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viernes, febrero 12, 2010
De cronopios melómanos
[Hoy hace 26 años falleció Julio Cortázar]
Si hay un escritor dedicado a su arte tanto como a la música ese quizá es Cortázar. En efecto su talento narrativo trascendió sus habilidades musicales. Como se sabrá fue un trompetista amateur y un melómano como pocos. Algunas anécdotas señalan que Cortázar además tocó el clarinete y el piano.
En textos como El Perseguidor o en la monumental Rayuela, nos demuestra su enorme sapiencia musical, así como su gusto refinado por el jazz.
Sin embargo, sus conocimientos y gustos musicales no sólo se quedan estancados en el jazz. Cortázar era un genuino conocedor del arte musical, y no sólo del entorno academista clásico, también del contemporáneo. Esto último puede corroborarse con la enorme cantidad de datos musicales que abundan en Rayuela y en otros tantos textos compilados en La Vuelta al Día en Ochenta Mundos.
Para no ir muy lejos, esta vez quisiera señalar un texto que me ha llamado mucho la atención. Se trata del cuento inédito (publicado ahora en Papeles Inesperados) titulado Manuscrito hallado junto a una mano, en el cual Cortázar nos muestra al gran narrador que fue, pero también al gran melómano.
La estructura del cuento está explicada en el mismo título. La historia contada es un manuscrito que (hipotéticamente) es hallado junto a la mano del escritor y nosotros somos los descubridores de ese texto. Desde ahí empieza la complejidad narrativa de Cortázar, la cual nos recuerda a otro cuento célebre, Continuidad de los parques.
Otro aspecto que es de llamar la atención es la enorme cantidad de referencias musicales, en especial a violinistas de alto calibre. Los violinistas que conforman el cuento son, quizá, algunos de los más grandes de todos los tiempos:
Nathan Milstein
Ruggiero Ricci
Isaac Stern
Arthur Grumiaux
Zino Francescatti
Yehudi Menuhin
Ricardo Odnoposoff
Christian Ferras
Ivry Gitlis
Jascha Heifetz
Leonid Kogan
David Oistrakh
Narrarles el cuento y la relación de los violinistas antes mencionados con los hechos de la historia, sería arruinarles toda la sorpresa. En 6 páginas, Cortázar hace gala de su gran capacidad de unificar hechos ficticios con eventos y personajes reales, y luego arrancarnos una sonrisa, el mismo placer que quizá él haya sentido al escuchar a este grupo de violinistas reunidos, con la brevedad, la ironía y el virtuosismo de un Capricho de Paganini.
Nathan Milstein interpreta "Paganiniana"
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miércoles, diciembre 23, 2009
Doce razones por las que no escucho ópera (de Eusebio Ruvalcaba)
Como cada diciembre, un gordo llega y nos colma de regalos, ¿no es así?... bueno, no; pero yo sí les dejo un regalito que descubrí en un libro de Eusebio Ruvalcaba, genial escritor, ensayista, poeta, pero sobre todo, melómano; ya que además fue hijo de músicos, su padre fue el gran violinista (primer violín del Cuarteto Léner), Higinio Ruvalcaba.
El siguiente texto lo añado textual porque me parece muy entretenido e informativo, además porque me sentí extrañamente aludido e identificado en él. Dice así:
Doce razones por las que no escucho ópera*
1. Por ignorante.
2. Porque cuando le preguntaron a Brahms la razón por la que no había compuesto ópera, respondió sin más: «Hay dos cosas que nunca haré: casarme y componer una ópera». Como mero escucha, yo me sumo a las preferencias brahmsianas, aunque demasiado tarde en cuanto al matrimonio.
3. Porque no creo nada de lo que está pasando en el escenario.
4. Por que no tengo paciencia para escuchar una historia que avanza a pasos de tortuga.
5. Porque musicalmente la ópera nunca me dará lo que me da la música de cámara: la intimidad, el recogimiento y el alborozo individual, ni tendrá jamás esa inmutable capacidad de permitirme mirar hacia dentro de mí, gozar la música en el sentido más profundo, reconciliarme con la vida y agradecer el hecho de estar vivo. Algo que solamente leyendo El sermón en la montaña es posible obtener, en mi caso.
6. Porque el mundillo de la ópera inequívocamente me remite al taurino.
7. Porque, por regla general, las sopranos son incapaces de sentarse a escuchar respetuosamente un cuarteto de cuerdas -bueno, ni siquiera irrespetuosamente.
8. Porque la voz la prefiero un millón de veces a través del género lied o bien de la música sacra, géneros antitéticos de la ópera.
9. Porque las oberturas me parecen tan increíblemente bellas, digamos perlas en las que está concentrado todo el arte de la música; creo que las oberturas son la mejor puerta de entrada a la música. Las oberturas me dan todo. Su unidad es perfecta, principian y terminan de un modo expedito, nada en ellas sobra o falta. Por lo que me pregunto: ¿cómo voy a ser capaz de ponerme a escuchar una ópera, que musicalmente constituye lo opuesto de la obertura? En otras palabras, ¿cómo podría pasar de un poema a una telenovela sin alterar mi sistema nervioso, terminar psicotizado, salir a la calle y asesinar a una piadosa ancianita?
10. Porque los atrilistas de una orquesta sinfónica no tienen nada que ver con el divismo de los cantantes; antes bien, los tenores y sopranos que se dignan dirigirles la palabra a los músicos del foso se cuentan con los dedos de la mano. Desde luego, esto no tiene nada que ver conmigo, porque ni soy músico ni toco en una sinfónica, pero lo saco a colación nomás por no dejar.
11. Porque solamente se puede gustar de un género como la ópera -o como cualquier género- cuando se lo mama desde niño, desde el vientre materno, y en mi casa nunca se escuchó más que música de cámara.
12. Porque prefiero vivir con esa laguna en mi cultura. Después de todo, no deja de ser excitante saber que hay una puerta cuyo umbral uno nunca se atreverá a cruzar.
___
* Tomado de Con los oídos abiertos. Aproximaciones al mundo de la música (2002). Paidós Amateurs.
Este post no es para desdeñar a la ópera, yo mismo he intentado escuchar diversas óperas y, en ocasiones, lo he logrado. He visto al menos media docena de óperas en formato DVD, y quizá dos o tres no me han conducido al reino de Morfeo.
También existen algunas óperas contemporáneas cuyo trama es mucho más interesante que aquellas óperas decimonónicas.
Quizá es por eso que la mayoría de los cantantes y productores de ópera, programen más conciertos con las Arias aclamadas y concidas, que esas costosas producciones a las que sólo asiste gente con muchos recursos, pero con pocas covicciones con respecto al arte y la música.
El siguiente texto lo añado textual porque me parece muy entretenido e informativo, además porque me sentí extrañamente aludido e identificado en él. Dice así:
Doce razones por las que no escucho ópera*
Para Aída Aguilar
1. Por ignorante.
2. Porque cuando le preguntaron a Brahms la razón por la que no había compuesto ópera, respondió sin más: «Hay dos cosas que nunca haré: casarme y componer una ópera». Como mero escucha, yo me sumo a las preferencias brahmsianas, aunque demasiado tarde en cuanto al matrimonio.
3. Porque no creo nada de lo que está pasando en el escenario.
4. Por que no tengo paciencia para escuchar una historia que avanza a pasos de tortuga.
5. Porque musicalmente la ópera nunca me dará lo que me da la música de cámara: la intimidad, el recogimiento y el alborozo individual, ni tendrá jamás esa inmutable capacidad de permitirme mirar hacia dentro de mí, gozar la música en el sentido más profundo, reconciliarme con la vida y agradecer el hecho de estar vivo. Algo que solamente leyendo El sermón en la montaña es posible obtener, en mi caso.
6. Porque el mundillo de la ópera inequívocamente me remite al taurino.
7. Porque, por regla general, las sopranos son incapaces de sentarse a escuchar respetuosamente un cuarteto de cuerdas -bueno, ni siquiera irrespetuosamente.
8. Porque la voz la prefiero un millón de veces a través del género lied o bien de la música sacra, géneros antitéticos de la ópera.
9. Porque las oberturas me parecen tan increíblemente bellas, digamos perlas en las que está concentrado todo el arte de la música; creo que las oberturas son la mejor puerta de entrada a la música. Las oberturas me dan todo. Su unidad es perfecta, principian y terminan de un modo expedito, nada en ellas sobra o falta. Por lo que me pregunto: ¿cómo voy a ser capaz de ponerme a escuchar una ópera, que musicalmente constituye lo opuesto de la obertura? En otras palabras, ¿cómo podría pasar de un poema a una telenovela sin alterar mi sistema nervioso, terminar psicotizado, salir a la calle y asesinar a una piadosa ancianita?
10. Porque los atrilistas de una orquesta sinfónica no tienen nada que ver con el divismo de los cantantes; antes bien, los tenores y sopranos que se dignan dirigirles la palabra a los músicos del foso se cuentan con los dedos de la mano. Desde luego, esto no tiene nada que ver conmigo, porque ni soy músico ni toco en una sinfónica, pero lo saco a colación nomás por no dejar.
11. Porque solamente se puede gustar de un género como la ópera -o como cualquier género- cuando se lo mama desde niño, desde el vientre materno, y en mi casa nunca se escuchó más que música de cámara.
12. Porque prefiero vivir con esa laguna en mi cultura. Después de todo, no deja de ser excitante saber que hay una puerta cuyo umbral uno nunca se atreverá a cruzar.
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* Tomado de Con los oídos abiertos. Aproximaciones al mundo de la música (2002). Paidós Amateurs.
Eusebio Ruvalcaba
Este post no es para desdeñar a la ópera, yo mismo he intentado escuchar diversas óperas y, en ocasiones, lo he logrado. He visto al menos media docena de óperas en formato DVD, y quizá dos o tres no me han conducido al reino de Morfeo.
También existen algunas óperas contemporáneas cuyo trama es mucho más interesante que aquellas óperas decimonónicas.
Quizá es por eso que la mayoría de los cantantes y productores de ópera, programen más conciertos con las Arias aclamadas y concidas, que esas costosas producciones a las que sólo asiste gente con muchos recursos, pero con pocas covicciones con respecto al arte y la música.
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domingo, diciembre 13, 2009
Ligeti: Trois études
Pierre-Laurent Aimard interpreta tres estudios para piano del primer libro de György Ligeti. Los estudios son: Étude I: Désordre; Étude III: Touches bloquées; y Étude VI: Automne à Varsovie
En este sitio podrán encontrar el disco György Ligeti Edition Vol. 3, donde se encuentran los 15 estudios para piano y Música Ricercata, obras interpretadas por el pianista francés Pierre-Laurent Aimard
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martes, diciembre 01, 2009
Sinfonía Vapor
El sábado pasado (28 de noviembre), y como ya había mencionado), se llevó a cabo el concierto denominado Sinfonía Vapor.
El concierto se denomina así porque conmemora una obra del compositor Melesio Morales -la homónima Sinfonía Vapor-, que fue compuesta ex profeso para la inauguración de la estación de ferrocarriles de la Ciudad de Puebla en el año 1869. Dicha estación es actualmente el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos.
El concierto tuvo una duración aproximada de una hora, con una afluencia enorme de gente, ya que esta vez la difusión fue muy amplia.
La Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de Veracruz, dirigida por Antonio Tornero, dio una cátedra de cómo debe interpretar una orquesta sinfónica profesional. Las obras interpretadas no fueron sencillas, y la ejecución en general fue de alto nivel.
Les dejo un par de fotos del concierto.
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jueves, noviembre 26, 2009
Música de Ferrocarriles
Si están en Puebla este sábado (28 de noviembre) les recomiendo ampliamente asistir a este concierto, donde se interpretarán las siguientes obras:
- Música Para charlar de SILVESTRE REVUELTAS
- Máquina Férrea (Tocatta Ferrocarrilera) de LEONARDO CORAL
- Las Cuatro Estaciones Férreas de ARTURO MÁRQUEZ
- Sinfonía Vapor de MELESIO MORALES
Todas las obras del concierto son alusivas a los ferrocarriles. y de ahí que la interpretación de las mismas sea en el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos.
Este repertorio ya ha sido interpretado en este sitio desde hace varios años, y conmemora el hecho de la inauguración de la estación ferroviaria en Puebla en 1869. De hecho la pieza de Melesio Morales, la cual utiliza una locomotora real, fue compuesta para aquella ocasión.
Melesio Morales
Para más información, consultar la cartelera cultural del MNFM.
Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos
11 Nte. 1005, Col. Centro. C.P. 72000 Puebla, Pue
11 Nte. 1005, Col. Centro. C.P. 72000 Puebla, Pue
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